En casa nuestra abuela todos los domingos siempre nos engreía con sus exquisitos postres, nuestro paladar se deleitaba cuando nos invitaba uno muy peculiar; blanco como la nieve y suave como una nube, siempre esponjoso y con sus toques de canela y merengue al que dulcemente lo llamaban Suspiro a la Limeña. ¿Sabías como buen peruano el nacimiento de este postre que ha conquistado miles de paladares? Su origen se remonta hasta hace dos siglos, donde su nombre original era Manjar Real del Perú. Sin embargo, cuenta la historia que el escritor y poeta José Gálvez Barrenechea, muy inspirado tras probar el postrecito, lo bautizaría con su actual nombre por lo suave y dulce que era como el suspiro de una mujer. ¡Así de seductor era nuestro querido postre! Y si también te preguntas qué hace especial y único a este exquisito postre, pues es el manjar blanco, una crema espesa compuesta de leche, almendras y azúcar cuyo origen es medieval y fue introducido por los viajeros provenientes de España. ...
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